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La Guerra Restauradora

Publicado por Higinio Reyes ~ domingo, 16 de agosto de 2015


PUNTOSURDIGITAL.NET- 

 Por Damocles R. Méndez Rosado.

La guerra restauradora se inscribe en los capítulos de la historia nacional como el movimiento de rescate de la soberanía de mayor expresión popular en el contexto de las luchas por reconquistar nuestra independencia como nación tras ser anexada por Pedro Santana quien representaba y era la cabeza dirigente de la fracción que renuncio al compromiso patrio para enajenar los principios sobre los cuales se fundó la dominicanidad. Sin lugar a dudas, el sector que ejecutó la anexión a España estaba en franco proceso de crisis políticas y económicas. El proyecto anexionista fue encubado por los sectores dirigentes que se organizaron alrededor de la figura de Pedro Santana en un momento histórico caracterizado por la pérdida de la hegemonía de parte de España de áreas geográficas- estratégicas como consecuencia de las continuas pérdidas de territorios en manos de potencias europeas que conflictuaron con España el dominio de importantes posesiones en el Caribe.
Este acontecimiento tiene como antecedentes históricos, a un conjunto de levantamientos que se llevaron a cabo en diferentes puntos de la geografía nacional como fueron el movimiento de la Regeneración Dominicana encabezado por el prócer Francisco Del Rosario Sánchez quien comprendió la necesidad de impulsar la lucha por el restablecimiento de los principios fundamentales de la dominicanidad. A las acciones libertarias de Sánchez, se le suman los diferentes movimientos que se organizaron en la línea noroeste en la dirección de preparar las condiciones favorables que culminaron con el Grito de Capotillo, cimiente libertaria de las ansias nacionalistas que impulsó el nacimiento del movimiento restaurador.
Estos movimientos gestores del proceso restaurador eran de profundo origen popular, como fueron las acciones iniciadas en Neyba, San Francisco de Macorís, Sabaneta Guayubin, Las Matas de Farfán entre otros patrióticos movimientos revolucionarios de profunda vocación independentistas. Al inicio de los primeros brotes de resistencias anti anexionistas ya la nación ardía en medio de incendios revolucionarios que cada día iba cubriendo el territorio nacional manteniendo en difíciles situaciones estratégicas a las guarniciones españolas.
La anexión a España fue una vil traición de Pedro Santana y de los sectores conservadores que perdieron la fe y el sentimiento nacionalista. Esta anexión no tiene justificación a la luz de los principios que sustentan la dominicanidad y la preservación de los ideales patrios surgidos en el fragor de las luchas independentistas del 27 de Febrero del año 1844 y sus posteriores procesos de consolidación en las grandes epopeyas heroicas que culminaron con la consolidación del Estado. La anexión a España es un episodio plasmado de ignominias, fue un acto bochornoso cuyo anatema es imborrables en la conciencia nacional.
El gobierno de la anexión pronto entro en conflicto con la realidad social dominicana y con la población, que siempre le negó su apoyo al gobierno anexionista. La forma despótica y la utilización de mecanismos de opresión agudizaron las contradicciones entre las autoridades españolas y la población aumentando el rechazo de ésta a las políticas que en los diferentes sectores de la vida de la nación aplicaba el gobierno anexionista.
Con la gesta restauradora se enarbolaron los principios que inspiraron a los genuinos forjadores de los ideales libertarios encarnados en el pensamiento del patricio Juan Pablo Duarte.
A diferencia del proceso independentista del año 1844, la guerra restauradora adquirió una proyección nacional que permitió el surgimiento de nuevos liderazgos políticos y militares nacidos a lo interior de las extractos sociales que no tuvieron papeles de dirección en el proceso de la independencia nacional lo que define a las luchas restauradoras como una clara expresión popular de la nación dominicana en su conjunto.
Otro elemento nacido en este proceso lo constituyo el desarrollo de un pensamiento social de orientaciones liberales a pesar de sus múltiples limitaciones respecto a su incapacidad para la materialización de un proyecto de nación estable y que estuviera en consonancia con las características y la particularidades de la realidad sociológica del pueblo dominicano.Pronto asomó en este periodo de la vida nacional los conflictos entres los diferentes caudillos regionales y nacionales por la dirección del poder político por lo qué se manifestaron dos corrientes en pugnas en este período llamado Segunda República, es decir, la corriente liberal y constitucionalista y el conservadurismo que batallaron en todo el discurrir durante el periodo tratado. .
En el gobierno restaurador estuvieron presentes, desarrollando un papel de primer orden las grandes cumbres del pensamiento tales como Espaillat, Bono y Rojas.
También en esta epopeya surgió un genuino liderazgo local, expresión del regionalismo que contribuyó en forma determinante al logro de la victoria de las armas dominicanas contra las tropas españolas en los diferentes escenarios de las acciones bélicas. El campesinado hace su aparición en los diferentes espacios de los acontecimientos de la guerra donde surgen naturales conductores de ejércitos libertarios como es el caso de los hermanos Ogando en la regios sur fieles compañeros de campañas del general José María Cabral, espada de la Restauración
La guerra restauradora fue un acontecimiento de profundas proyecciones políticas y sociales para la historia dominicana, ella constituye la máxima expresión del sentimiento patriótico de la dominicanidad por el afianzamiento y preservación de los principios que sirven de sostén a la conciencia nacional. Fue un fenómeno político y militar que sirve de legado histórico para la posteridad. Ésta gesta restauradora conformó la unidad nacional en la lucha contra una potencia opresora que mancilló el lienzo tricolor que cubre de decoro y de dignidad al pueblo dominicano, siempre presente en aras de defender su soberanía y libertades contra potencias extranjeras que violando los principio de la autodeterminación de las naciones ultrajan territorios y violan los más elementales principios de las relaciones internacionales entre los Estado.
Hoy más que nunca es necesario tener presente las hazañas patrióticas de nuestros restauradores quienes se batieran entre patriotismo y la anexión para mantener soberbia, libre y majestuosa en los aires de la libertad nuestra insignia tricolor como digno símbolo de la dominicanidad que surgió en un febrero para decirle al mundo que existe la República Dominicana y para volver a sembrar en un agosto de bravas tormentas libertarias el lienzo tricolor que cubre el sentimiento de la patria de nuestros primeros fundadores que nunca renunciaron al firme compromiso de mantener a la patria libre y soberana de todas potencias extranjeras.

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